El "sundowning" o síndrome del atardecer: por qué tu abuelita se agita al caer la tarde
¿Tu papá o abuelita se pone nerviosa, confundida o agresiva al caer la tarde? Tiene nombre: síndrome del atardecer o sundowning. Descubre por qué sucede, cómo manejarlo en casa y cuándo el cuidado profesional es necesario.
Sebastián Salgado
7/6/20269 min leer


"Todas las tardes es lo mismo"
Cae el sol, y algo cambia en tu papá o mamá. La persona con la que desayunaste tranquilamente esta mañana se transforma: se pone inquieta, deambula por la casa sin saber qué busca, repite las mismas preguntas, no reconoce el lugar donde ha vivido durante décadas. A veces llora sin razón aparente. A veces se enoja. A veces intenta salir a la calle porque "tiene que ir a su casa", aunque ya está en su casa.
Y todo esto ocurre entre las 6 y las 10 de la noche, como si se activara un reloj interno.
Si esto te suena familiar, no estás imaginando cosas. Tiene nombre, tiene explicación, y no es tu culpa ni la de tu familiar. Se llama síndrome del atardecer —o sundowning en inglés— y afecta hasta al 45% de los adultos mayores con Alzheimer u otras demencias.
En este artículo te explicamos qué es exactamente, por qué ocurre, cómo manejarlo en casa, y en qué momento el cuidado profesional deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.
¿Qué es el síndrome del atardecer?
El sundowning no es una enfermedad en sí misma, sino un conjunto de síntomas conductuales y cognitivos que aparecen de forma recurrente a última hora de la tarde y durante la noche en personas con deterioro cognitivo, principalmente Alzheimer y otras demencias.
Fue documentado por primera vez en 1941 por el doctor Leo Kanner, y desde entonces la evidencia clínica lo ha confirmado como uno de los desafíos más agotadores para las familias que cuidan a un adulto mayor con demencia.
Los síntomas suelen intensificarse entre las 18:00 y las 22:00 horas, cuando la luz natural empieza a bajar. Los más frecuentes son:
Confusión y desorientación aumentada (no reconoce la casa, pregunta por personas fallecidas hace años).
Agitación motora (deambular sin rumbo, mover objetos sin descanso, intentar salir).
Irritabilidad, ansiedad o agresividad verbal e incluso física.
Alucinaciones o interpretaciones erróneas (ve personas que no están, confunde sombras con figuras).
Alteraciones del sueño: no duerme por la noche, se levanta varias veces, luego duerme de día.
Resistencia al cuidado (no quiere bañarse, comer, tomar medicación).
Ideas paranoides (cree que le roban, que le hacen daño, que la casa no es suya).
Estos episodios pueden durar de 30 minutos a varias horas, y generan un desgaste enorme en el cuidador familiar: noches interrumpidas, ansiedad constante, miedo permanente a caídas, y una sensación de estar viviendo con "dos personas distintas" en una misma persona.
¿Por qué ocurre? Las causas del sundowning
La explicación es una combinación de factores neurológicos, hormonales y ambientales. Todos ellos están bien documentados:
1. Alteración del ritmo circadiano
Nuestro cuerpo tiene un reloj interno —el ritmo circadiano— que regula sueño, vigilia, hambre y temperatura. En personas con Alzheimer y otras demencias, ese reloj se rompe. El cerebro pierde la capacidad de distinguir claramente el día de la noche, y confunde señales tan básicas como "es hora de dormir" o "es hora de estar despierto".
2. Disminución de melatonina
La melatonina es la hormona que regula el sueño, producida por la glándula pineal cuando cae la luz. En pacientes con Alzheimer, la producción de melatonina está significativamente disminuida, lo que hace que el cuerpo no reciba correctamente la señal de "descansar" al atardecer.
3. Cansancio acumulado del día
Este es un factor que a veces se subestima. La geriatra Belén González Glaría, coordinadora del grupo de Demencias de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, lo explica así: no es lo mismo hacer un examen a las 9 de la mañana que a las 4 de la tarde. Al final del día, todos estamos más cansados. En una persona con demencia, ese cansancio se traduce en más confusión, menos capacidad de orientarse, menos paciencia para tolerar estímulos.
4. Menor luz natural = menos referencias orientadoras
Cuando baja la luz del día, se pierden puntos de referencia visuales que ayudan al cerebro a ubicarse. Las sombras se malinterpretan, los espacios familiares parecen distintos, y aparece la desorientación.
5. Factores del entorno y la rutina
Muchos episodios de sundowning se disparan o empeoran por causas prevenibles:
Cansancio o sobreestimulación durante el día (visitas, ruido, cambios de rutina).
Necesidades físicas no atendidas: hambre, sed, dolor, ganas de ir al baño, medicamentos vencidos.
Poca exposición al sol durante el día (adultos mayores que pasan encerrados todo el día tienen más sundowning).
Cambios de entorno o rutina (mudanza, hospitalización reciente, cuidador nuevo).
Ruido excesivo o televisión encendida en momentos de calma.
El impacto real en la familia (y en el adulto mayor)
Ninguna familia está preparada para el sundowning. Y sus consecuencias van mucho más allá de "unas noches difíciles":
En el adulto mayor:
Mayor riesgo de caídas nocturnas, responsables del 70% de las fracturas de cadera en adultos mayores.
Deterioro cognitivo acelerado por privación de sueño.
Pérdida de peso, deshidratación, descompensación de enfermedades crónicas.
Riesgo de accidentes: incendios por cocina encendida, salidas nocturnas sin abrigo, caídas en escaleras.
En la familia cuidadora:
Noches sin dormir, semana tras semana. El cuidador familiar promedio duerme entre 3 y 5 horas discontinuas cuando hay sundowning.
Síndrome del cuidador quemado (burnout), con consecuencias físicas y emocionales serias.
Deterioro de la relación con el familiar (imposible no perder la paciencia después de meses de esto).
Renuncia al trabajo, aislamiento social, deterioro de la propia salud.
Los estudios muestran que más de la mitad de los pacientes con Alzheimer que viven en casa desarrollan sundowning en algún momento de la enfermedad. Y también son ellos —los adultos mayores con sundowning en casa— quienes con más frecuencia terminan en hospitalizaciones evitables.
Cómo manejar el sundowning en casa
Aunque el sundowning no tiene cura, sí se puede manejar. Estas son las estrategias que la evidencia clínica y las guías geriátricas recomiendan:
Durante el día
Exposición a luz natural en la mañana. Sacar al adulto mayor al patio o cerca de una ventana durante al menos 30 minutos ayuda a regular el ritmo circadiano.
Mantener una rutina estable. Comer, dormir, bañarse y hacer actividades siempre a la misma hora ayuda al cerebro deteriorado a orientarse.
Estimulación moderada, no excesiva. Actividades cognitivas y físicas suaves durante el día, pero sin llegar a la sobreestimulación.
Evitar siestas largas. Una siesta corta (20-30 minutos) después del almuerzo está bien; siestas de horas empeoran el sueño nocturno.
Limitar cafeína y azúcar después del mediodía.
Al caer la tarde
Encender las luces antes de que empiece a oscurecer. No esperar a que la casa se llene de sombras. La luz artificial cálida y suave, encendida a las 5 o 6 pm, previene muchos episodios.
Cerrar cortinas al anochecer para que no se vean sombras exteriores en movimiento.
Bajar los estímulos: apagar el televisor, bajar el volumen de la música, evitar visitas ruidosas.
Mantener el ambiente calmado y familiar. Objetos personales visibles (fotos, muebles conocidos) ayudan a mantener la orientación.
Cena ligera y temprana, seguida de una actividad tranquila (escuchar música suave, mirar fotos).
Durante un episodio
No confrontar ni corregir. Discutir con una persona con demencia agitada empeora el episodio.
Validar la emoción, no la lógica. Si dice "quiero ir a mi casa", no le expliques que ya está en su casa. Responde: "sí, en un rato vamos, ¿mientras tanto quieres un té?".
Distraer con actividades familiares conocidas y placenteras: música que le gusta, un álbum de fotos, una manta suave.
Verificar necesidades físicas: ¿tiene hambre, sed, dolor, ganas de ir al baño, la ropa apretada?
Hablar con voz suave, movimientos lentos, sin sostener la mirada de forma confrontativa.
No forzar el sueño. Si no quiere dormir, permanecer con él en un ambiente calmado hasta que se relaje.
Cuándo el manejo en casa ya no es suficiente
Estas estrategias funcionan, pero tienen un límite. Hay situaciones en las que el sundowning ya no se puede manejar de forma segura en casa, por más amor y esfuerzo que ponga la familia. Estas son las señales de alerta:
Los episodios se han vuelto diarios y prolongados (varias horas, casi todas las noches).
Ha aparecido agresividad física: golpes, empujones, resistencia violenta al cuidado.
Ha habido caídas nocturnas o intentos peligrosos de salir a la calle.
El cuidador familiar principal está agotado: no duerme, ha bajado de peso, se enferma con frecuencia, ha renunciado al trabajo o está a punto.
La familia ha probado varias estrategias sin resultado sostenido.
Hay otros riesgos: uso descontrolado de medicamentos, cocina encendida, deambulación nocturna sin supervisión.
La persona con demencia ha empezado a hacerse daño (arañarse, morderse) o hace daño a otros.
Cuando aparecen estas señales, continuar el cuidado en casa deja de ser un acto de amor y se convierte en un riesgo —para el adulto mayor y para toda la familia.
Por qué un centro geriátrico maneja mejor el sundowning
Un centro geriátrico profesional está diseñado para manejar el sundowning en formas que una casa común no puede replicar. No se trata de "reemplazar" el amor familiar, sino de complementarlo con estructura y experiencia clínica:
Rutinas rigurosas y predecibles, exactamente lo que un cerebro con demencia necesita para orientarse.
Turnos de personal: el equipo nocturno llega descansado a cuidar durante las horas más difíciles, algo imposible para un cuidador familiar único que ya lleva 12 horas cuidando.
Enfermería 24/7 que puede identificar rápidamente causas físicas del episodio (dolor no expresado, infección urinaria —una causa muy común de agitación repentina en adultos mayores—, deshidratación).
Iluminación diseñada: luces cálidas encendidas antes del atardecer, cortinas y espacios pensados para minimizar sombras.
Ambiente calmado y controlado, sin los estímulos impredecibles de una casa familiar (timbre, teléfono, visitas, niños).
Terapia ocupacional que canaliza la agitación en actividades productivas y tranquilizadoras.
Exposición diaria a la luz natural en jardines y áreas abiertas durante la mañana, algo clave para regular el ritmo circadiano.
Personal entrenado que sabe no confrontar, validar la emoción y redirigir sin escalar el episodio.
Coordinación médica para ajustar medicación cuando sea necesario, con supervisión geriátrica.
El resultado, en la práctica, es que la mayoría de residentes con sundowning ven una reducción significativa de sus episodios en pocas semanas de estar en un centro con estructura adecuada. No desaparecen del todo —la demencia sigue su curso—, pero se vuelven más manejables, menos frecuentes, y sobre todo más seguros.
La otra transformación: la de la familia
Hay algo que las familias que llegan a Los Cedros con un familiar con sundowning avanzado suelen contar después: volvieron a dormir. Volvieron a comer con calma. Volvieron a poder trabajar sin miedo al teléfono. Volvieron a tener una relación con su papá o mamá que no era pura preocupación.
Cuando el sundowning se maneja bien en un centro profesional, las visitas familiares se transforman. Dejan de ser turnos de vigilancia agotadora y vuelven a ser lo que siempre debieron ser: encuentros de cariño. La hija llega descansada, la conversación fluye, se comparten momentos que antes eran imposibles.
Cuidar bien a alguien con demencia no significa cuidarlo tú solo hasta agotarte. Muchas veces significa reconocer que un equipo profesional puede darle lo que ni el amor más grande alcanza a dar cuando la enfermedad avanza.
Conversemos, sin compromiso
Si tu papá, mamá o abuelito presenta síntomas de sundowning, y sientes que en casa ya no puedes manejarlo solo, no esperes a que la situación empeore.
En Centro Geriátrico Los Cedros, en Carcelén (norte de Quito), tenemos experiencia atendiendo residentes con Alzheimer, demencia y sundowning. Ofrecemos llamadas y visitas de orientación gratuitas para hijos e hijas que están atravesando exactamente este momento.
Te explicamos cómo manejamos los episodios, qué modalidad conviene según el nivel de deterioro (residencia permanente, estadía temporal o club diurno), y qué esperar en las primeras semanas de adaptación.
Lo que tu papá o mamá gana en Los Cedros:
✅ Atención de enfermería profesional 24/7, especialmente durante las horas críticas del atardecer y la noche.
✅ Rutinas estructuradas que reducen los episodios de agitación.
✅ Terapia ocupacional y estimulación cognitiva incluidas.
✅ Alimentación balanceada supervisada por nutricionista.
✅ Infraestructura segura para prevenir caídas nocturnas.
✅ Personal entrenado en el manejo de demencia y sundowning.
Modalidades disponibles:
Estadía temporal: ideal para probar sin compromiso, o para dar respiro al cuidador familiar durante semanas particularmente difíciles.
Residencia permanente: la opción más adecuada cuando el sundowning ya no se puede manejar en casa de forma segura.
Club diurno: para etapas más tempranas del deterioro cognitivo, cuando el familiar aún puede dormir en casa pero necesita estructura y compañía durante el día.
Agenda tu llamada o visita gratuita:
📞 Teléfono: 2486667📍 Dirección: Carcelén, norte de Quito 🌐 Web:centrogeriatricoloscedros.com
📧Correo: casahogarloscedros@gmail.com
El sundowning es agotador, pero no tienes que enfrentarlo solo. Estamos para acompañarte a ti y a tu familiar en este momento tan difícil.
