Los beneficios de los paseos y salidas extracurriculares en el geriátrico
Una mirada a cómo los paseos y salidas extracurriculares mejoran el bienestar emocional, físico y social de nuestros adultos mayores, fomentando una vida más activa, feliz y conectada con la comunidad.
1/12/20262 min leer


En el cuidado integral del adulto mayor, no solo importan la atención médica y la asistencia diaria, sino también el bienestar emocional, social y cognitivo. En este contexto, los paseos y salidas extracurriculares organizados por los geriátricos cumplen un papel fundamental para mejorar la calidad de vida de los residentes.
A continuación, te contamos por qué estas actividades son tan importantes y cómo impactan positivamente en la salud y el estado de ánimo de los adultos mayores.
Estimulan el bienestar emocional. Salir de la rutina diaria y cambiar de entorno genera emociones positivas. Los paseos permiten a los adultos mayores reducir el estrés y la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y combatir sentimientos de tristeza o aislamiento. El simple hecho de disfrutar del aire libre, la naturaleza o un ambiente diferente aporta una sensación de libertad y alegría que influye directamente en su salud emocional.
Fomentan la socialización. Las salidas grupales fortalecen las relaciones entre los residentes y el personal. Compartir experiencias fuera del geriátrico refuerza los lazos de amistad, mejora la comunicación y genera recuerdos compartidos. Esto es especialmente importante para prevenir el aislamiento social, uno de los factores que más afecta a los adultos mayores.
Estimulan la actividad física. Dependiendo de las capacidades de cada residente, los paseos promueven el movimiento de forma segura y supervisada. Caminar, estirarse o simplemente mantenerse activo mejora la movilidad, fortalece músculos y articulaciones, y ayuda a mantener el equilibrio. La actividad física moderada es clave para conservar la autonomía y prevenir el deterioro funcional.
Favorecen la estimulación cognitiva. Cambiar de entorno estimula la mente. Observar nuevos paisajes, interactuar con personas externas o recordar experiencias pasadas ayuda a activar la memoria, mejorar la atención y estimular la orientación espacial y temporal. Estas experiencias son especialmente valiosas para personas con deterioro cognitivo leve o enfermedades neurodegenerativas.
Refuerzan la autoestima y la autonomía. Participar en actividades fuera del geriátrico permite que los adultos mayores se sientan activos, útiles y valorados. Elegir participar en un paseo, opinar o simplemente disfrutar del momento refuerza su autoestima, les devuelve la sensación de control sobre su vida y promueve la independencia emocional.
Conectan con la comunidad. Las salidas extracurriculares integran a los adultos mayores con la comunidad, evitando que se sientan aislados del mundo exterior. Visitar parques, cafeterías, iglesias o eventos culturales les permite mantenerse conectados con la sociedad y su entorno.
Conclusión. Los paseos y salidas extracurriculares no son un lujo, sino una parte esencial del cuidado integral en un geriátrico. Estas actividades impactan positivamente en la salud física, emocional, social y cognitiva de los adultos mayores, contribuyendo a una vida más activa, digna y feliz.
En nuestro geriátrico, creemos firmemente que cada salida es una oportunidad para sonreír, compartir y vivir nuevas experiencias, siempre con la seguridad, el acompañamiento y el cariño que nuestros residentes merecen.
Invertir en experiencias también es cuidar.